En los últimos meses hemos leído muchas cosas sobre la crisis griega. Yo he escrito algunas cuantas, pero a veces más vale una imagen que mil palabras. En este caso, lo que valdría más para explicar la solución que necesita Grecia ante su enorme problema de deuda y de solvencia es visualizar este vídeo de la destrucción total de Berlín tras la derrota de la Alemania nazi de Hitler.

Había visto muchas imágenes de los escombros de Alemania tras la contienda pero, tras ver este espectacular testimonio audiovisual difundido por Berlin Channel, no he podido dejar de preguntarme: ¿cómo? ¿Cómo consiguieron los alemanes sobreponerse a semejante caos y destrucción?

Para que nos hagamos una idea, al acabar la guerra, Alemania necesitaba levantar 3,9 millones de viviendas y facilitar una seguridad económica para más de dos millones de refugiados del área soviética. Cientos de miles de niños no podían vivir sin asistencia del Estado. Y sí, esto sucedió en el corazón de Europa, en la gran Alemania.

Como todos sabemos, Alemania no solo salió a flote, sino que se volvió a convertir en una gran potencia económica, superando incluso a algunos de los países que le ayudaron tras la guerra, como es el caso de Francia y Reino Unido. Y lo más curioso de todo es que lo consiguió en un plazo de tiempo relativamente corto (¡muy corto!), dado que a finales de los años 50 (la guerra finalizó en 1945) ya había alcanzado el nivel previo a 1939.

El PIB de la Alemania Occidental (el país se dividió en dos en 1949) creció a un ritmo del 8% anual durante los 50, logrando que la tasa de paro se situara en tan solo el 1,3% en 1960 (incluso en plena reconstrucción el desempleo era la mitad de lo que España tiene ahora….sin comentarios).

Dinero que realmente se invirtió en el país

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPero después de tanto dato (que es necesario para alucinar un poco…), la pregunta siguiente es: ¿qué tiene esto que ver con Grecia? Pues muy sencillo: Alemania no tenía capital para construir nuevos edificios y viviendas y mucho menos para levantar su industria. Necesitaba dinero extranjero. Y ese dinero llegó (tras intensos debates en el Congreso de Estados Unidos).

Por tanto, los alemanes contaron con una ayuda condicionada al crecimiento del país, que posteriormente se comprobó que fue un éxito. Pero, a diferencia de Grecia, que también ha recibido enormes sumas de dinero, Alemania pudo invertir ese capital en su propio desarrollo. Y lo hizo muy a la alemana: invirtiendo en la industria, que luego sería el motor de su cualidad nata para la exportación. La industria creció a un 11% anual tras la guerra. Casi nada.

Sin embargo, Grecia ha destinado en los últimos años el equivalente al 36% de su PIB al pago de la deuda e intereses. Y una mínima parte de los créditos ha llegado realmente a las arcas públicas. Aunque a mí me parezca un tema de puro sentido común, el Eurogrupo y el FMI aún no han caído en la cuenta de que nadie puede devolver un préstamo con un dinero que no existe. Quizás deberían quedar un día en Bruselas para ver el vídeo de Berlín arrasado por las bombas para entenderlo.

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