Si has leído bien el titular de este artículo te habrás dado cuenta de un pequeño detalle: no hablo de Reino Unido, sino de Inglaterra, que es una de las regiones que conforman el país, la más poblada y de mayor poderío económico (que no renta per cápita). Y enfoco el artículo en Inglaterra porque todavía no sabemos qué pasará con Escocia, la eterna rebelde que ahora quiere mantener su permanencia dentro de la Unión Europea.

Si somos crudos, la mayoría de la personas asocia Inglaterra con una nación de gente más bien seca, rarita y a la que le gusta hacer las cosas al revés del mundo. A nadie tampoco se le escapará que los ingleses son ricos, aunque la realidad del día a día no sea para nada un camino de rosas para muchos británicos.

El que sepa un poco más de historia comprenderá que mucho de lo que son y hacen los ingleses tiene unas amplias y sólidas raíces históricas. Es la cuna del mayor imperio de la historia de la humanidad, que abarcó casi una cuarta parte del mundo y de la población. Y también es ese imperio que cedió el testigo al país que ahora domina el globo, Estados Unidos. Pero sigue siendo mamá, con todos sus derechos y obligaciones.

Banderas Brexit
Banderas de Reino Unido y la Unión Europea. / SB

Los ingleses piensan (y planifican) a largo plazo

La Comisión Europea, ese grupo de colegas que quiere gobernar la mayoría de los países europeos de una forma un tanto ilegítima y secretista, intentó meter el miedo durante la campaña del Brexit, pero los ingleses no son como los españoles. Sí, habéis leído bien. Los españoles también levantamos un imperio, pero solo buscábamos el oro…de la misma manera que muchas empresas españolas  hicieron a raíz de la tremenda crisis originada en 2007. En España no se acostumbra a mirar a 100 años vista. Ni tan siquiera lo hacen las élites que llevan décadas y décadas gobernando o instaladas en las estructuras de poder. Los ingleses son muy ingleses y saben que su nación tiene experiencia probada en resistir lo que se eche encima, incluso la enemistad y bloqueo de toda Europa. No sería la primera vez.

No tengo conocimiento de primera mano de lo que sucedió en las reuniones entre los gobernantes de Reino Unido y la UE, mi información viene sobre todo de lo que publicaron los medios de comunicación. Pero he hablado con gente inglesa que me ha aportado una visión diferente de lo sucedido. Los que son favorables al Brexit me indicaron sus razones.

Bruselas centró sus argumentos en el aspecto económico, aunque a la vista de los datos es muy probable que Reino Unido no sufra grandes consecuencias de su salida de la UE

Entre ellas no existe el factor económico, que fue prácticamente el único argumento esgrimido por Bruselas en su defensa de la permanencia. Inglaterra no lo va a pasar mal fuera de la Unión Europea, no nos engañemos. Una cosa es la propaganda y otra la realidad. Lo que sucede es que la salida de una de las potencias económicas, políticas y culturales del mundo nunca es un plato de buen gusto y puede provocar un efecto en cadena sin precedentes. E Inglaterra lo sabe.

El 30% de toda la inversión destinada a la UE

Ahora bien, ¿qué más sabe Inglaterra? O mejor dicho, ¿cuáles pueden ser las razones de peso para que millones de británicos (ciudadanos, las élites e incluso David Cameron) respaldaran el no? El aspecto económico no ha sido tan decisivo a la hora de posicionarse ante el Brexit, pero hay datos que son elocuentes de por qué a Reino Unido se la “suda” un poco la Unión Europea.

El Reino Unido, pese a no ser considerada la mayor potencia de Europa (es Alemania y se disputa la segunda posición con Francia), tiene una mayor influencia en el resto del mundo, además de ser el principal centro financiero europeo y uno de los tres primeros del mundo, incluso rivalizando en algunos aspectos con Estados Unidos. Además, según los datos más recientes de la CIA World Factbook, Reino Unido recibe el 30% de toda la inversión directa exterior de Europa, muy por encima de sus rivales en el continente.

Recelo del ejército europeo y más cercanía a EE. UU.

Sin embargo, entre los ciudadanos ingleses hay un sentimiento de temor a lo que se está cocinando en Bruselas. Por un lado está la falta de legitimidad de figuras como el presidente de la Comisión Europea, que no es elegido directamente por los ciudadanos. Por otro, los avances, cada vez más rápidos, en el proceso de creación de una política común de seguridad y defensa, ya contemplada en el Tratado de Lisboa, y que, según algunas voces, puede suponer el primer paso de unas Fuerzas Armadas unificadas que escaparían al control de los países miembros…o al menos así lo podrían ver los británicos, muy recelosos de su seguridad por todas las experiencias bélicas soportadas desde el continente a lo largo de su historia.

Inglaterra podría caminar hacia una relación más centrada en sus puntos en común con EE. UU. en lugar de profundizar más en los lazos con Europa

Pero es posible que lo que más pese en los círculos del poder inglés sea la pérdida de esa glan gloria pasada y sus principales elementos de identidad. Y no se puede olvidar su estrecha relación con Estados Unidos, país con el que comparte algo más que idioma. No sería un disparate decir que los ingleses se sienten más cercanos a los estadounidenses que a muchos europeos. En este punto, es probable que Reino Unido busque una profundización de sus relaciones comerciales y de otra índole con EE. UU. , al margen de lo que se decida en Bruselas, como es el ya famoso tratado TTIP, que supondrá una merma considerable de los derechos laborables de millones de trabajadores, entre otros aspectos.

Por último, Inglaterra estaría vigilante ante las nuevas incorporaciones de países a la Unión Europea, temerosa de pérdida de cuota de poder o de juntarse con enemigos tradicionales, como Rusia. Los ingleses están convencidos de sus posibilidades en un mundo fuera de la Unión Europea y, la verdad, es que tienen abundantes razones para defender ese futuro que ahora ya es una realidad. Y no conviene pasar por alto una cosa: muchos países europeos analizarán con detalle el resultado del Brexit por si más adelante se convierte en una posibilidad viable también para ellos. ¿Estará España entre ellos? No lo creo, aunque cualquier escenario se debería analizar si Europa no cambia de rumbo y avanza hacia una unión verdadera, no una en la que solo dirigen el cotarro Alemania y Francia.

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