Si tú buscas vídeos de Amancio Ortega en YouTube encontrarás de todo menos vídeos directos de él o en el que lo entrevisten. Ni rastro de la voz y los gestos del hombre más rico de España y el segundo del mundo.

Aunque a él le pueda parecer algo normal, es difícil de asimilar para una sociedad acostumbrada a que el dinero y la notoriedad vayan habitualmente de la mano y en la que los poderosos siempre estén interesados en prevalecer con su discurso y valores.

Incluso sale antes una entrevista de su ex mujer, Rosalía Mera, quien también se prodigaba poco o nada en actos públicos y conversaciones con periodistas. El caso de Ortega, por tanto, es el de un personal branding construido sin querer (¿o queriendo?), a base de dejar que los demás hablen de uno.

No obstante, esta estrategia tiene resultados si detrás de esa persona hay una historia sorprendente o, cuando menos, atractiva para un público heterogéneo. Amancio Ortega la tiene porque representa ese ideal de superación que casi tod@s admiramos. Ahora bien, ¿por qué es conocido este multimillonario empresario?

Así es: por sus millones. Es cierto que no es el mejor branding posible, dado que la gente, al igual que admira a los emprendedores, recela de los millonarios. Pero todo lo que la gente sabe es por lo que se ha dicho de él. Y lo que él ha dejado que se dijera. El misterio también forma parte de aquellas marcas personales que necesitan acrecentar leyendas para expandirse como una mancha de aceite. Ortega dice que no quiere ser famoso, que le gustaría pasear a su perro tranquilamente por la calle, aunque es consciente de que no se puede levantar un imperio que vale 100.000 millones de euros en bolsa (el doble del PIB de Galicia y el 10% de la economía española) sin pasar desapercibido. Bastante silencioso ha sido con toda la que ha armado. Y tiene mucho, mucho mérito.

En general me seducen más este tipo de marcas personales que las que se afanan por destacar día sí y otro también sobre las demás. Lo más importante de todo es tener contenido y el de Ortega es un ejemplo clarísimo de como la economía y las empresas tienen un enorme potencial de comunicar historias atractivas a la opinión pública.

En este sentido, siguiendo con los personal branding misteriosos, os invito a ver la siguiente entrevista que el mediático periodista Iñaki Gabilondo, quien también guarda con celo su intimidad, realizó a la que fue la mujer más rica (y enigmática) de España. No creo que sea coincidencia que ella optara por Gabilondo. Ambos tenían una marca muy similar, por lo que sería más fácil para ellos entenderse.

 

Derechos de la foto de cabecera: Inditex.

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