Un ritmo lento, preguntas poco incisivas y grandes empresarios poco aprovechados a pesar de ser polémicos. Estos son algunos de los ingredientes para no viralizar las entrevistas.

Desde hace algunos meses el diario La Voz de Galicia, a través de su canal V Televisión, viene realizando entrevistas a algunos de los empresarios gallegos más icónicos, entre los que se encuentran el siempre polémico Jesús Lence, consejero delegado de Leyma; el carismático Arturo Dopico, de R; o el escurridizo Manuel Añón, presidente de Hierros Añón. Toda una demostración de fuerza con la que impulsar la cuota de pantalla de esta cadena televisiva que no ha logrado despegar hasta la fecha de hoy.

La idea de reunir a tan ilustres empresarios en el Museo Santiago Rey Fernández-Latorre es muy acertada y creo que la estética y el montaje de los vídeos están muy logradas. No tienen nada que envidiar a otros formatos de entrevistas de las cadenas privadas nacionales e internacionales. La única pega: se podrían hacer entrevistas con mayor ritmo, dado que su lentitud y la baja luminosidad del espacio pueden provocar signos de somnolencia entre la audiencia.

Las ganas de echarse una siesta viendo estas entrevistas también tienen su causa en el tono de la entrevista. Es, sobre todo, un tono pausado, servil y amable, que no genera respuestas lo suficientemente atractivas para un espectador que hoy en día está acostumbrado a vídeos cada vez más sorprendentes e imprevistos. Si alguien va a ver un vídeo que dura casi media hora, no se espera una conversación plana, en la que el entrevistador se limita a hacer preguntas para que el entrevistado suelte su rollo.

En el caso de la entrevista a Jesús Lence, todos conocemos por la prensa lo que este señor dice sobre los ganaderos, la industria y otros muchos temas. Aunque la periodista le pregunta sobre estos aspectos, se echan de menos cuestiones más incisivas que conviertan la entrevista en un producto viral para las redes sociales y que puedan incluso ser noticia en los medios de la competencia. El resultado: ni un solo “like” a los vídeos (porque mucha gente ni tan siquiera sabrá de la existencia del programa debido a una inexistente campaña de branding, lo cual es una pena…), que solo son publicados en la web de La Voz de Galicia. No hay ni un canal de YouTube para la cadena y ni siquiera este programa de entrevistas (“Cosa de Dos”) aparece en la web de V Televisión. Por tanto, todo este contenido, que en general me parece valioso, se pierde y pasa desapercibido por la audiencia. Una verdadera pena.

Otro aspecto que hace que algunas entrevistas no acaben de cuajar es la mala elección del idioma. En las entrevistas compartidas más arriba se aprecia un matiz importante. Los dos empresarios hablan habitualmente gallego o eso es lo que parece tras verlos hablar durante la entrevista, ya que les cuesta expresarse en castellano. Supongo que las entrevistas se realizan mayoritariamente en español para llegar a una audiencia más amplia, dado que La Voz se considera un medio “nacional”, entendiendo por nacional toda la geografía española. En este punto considero que V Televisión tiene un problema a la hora de definir su público objetivo. ¿Habla en castellano? ¿En gallego?

Siguiendo con este punto, hay una entrevista que nos hace reflexionar sobre la política que tiene el programa en relación con el idioma. Se trata de la conversación con el consejero delegado de R, Arturo Dopico, que se desarrolla íntegramente en gallego. Si tenemos en cuenta el histórico de programas, concluiremos hábilmente que en este caso el idioma lo impuso el entrevistado, conocido por posicionar el gallego como uno de los atributos de la marca corporativa de la compañía de telecomunicaciones. Y, guiándonos por nuestro instinto (o nuestros prejuicios), podremos coincidir en que a Arturo Dopico el pega más hablar castellano que a Lence.

No cabe duda de que la periodista se enfrenta a empresarios muy curtidos en mil batallas y que, a priori, no deberían sentirse intimidados por una simple entrevista. Pero aún así temen el foco público y esa notoriedad de la que tanto reniega el típico y tópico gallego. Para unas cosas es buena pero, si se trata de crecer, la mayor visibilidad es una ventaja que todos los grandes empresarios deben aprovechar. Y no vale poner como excusa lo de “no quiero notoriedad personal, sino del equipo”. Estas compañías no nacieron solo de un equipo tan grande como el actual, sino de la visión y ambición de un líder empresarial. Conviene recordarlo siempre. Esto está muy presente en la entrevista con Roberto Tojeiro, de Gadisa, uno de los pesos pesados del tejido productivo gallego.

En este vídeo la conversación comienza fluida, incluso con chispa, aunque más tarde se enfría con el incomprensible uso del usted, que el entrevistado utiliza para poner distancia ante una pregunta incómoda. Se nota que Tojeiro ha preparado parte de la entrevista porque se trae los datos de casa, aunque habla con mucha didáctica y claridad, lo cual mejora su imagen. La periodista, por el contrario, sigue optando por hacer preguntas que no son convenientes si se quiere aligerar el formato. Por ejemplo, no se le puede pedir al entrevistado que desglose todas las empresas que forman parte del Grupo. A la audiencia no le interesa. Sí interesa saber qué pasa con ellas o cuáles tienen un atractivo informativo mayor. Eso es un trabajo previo de la entrevistadora.

También se echa de menos salirse del guión y preguntar sobre lo que el entrevistado responde. En el caso de Tojeiro, cuando es interrogado por la salida a Bolsa de Gadisa, asegura que, de hacerlo, debería prestar más atención a los inversores y esto les distraería de lo que de verdad les importa: los clientes. Esto podría tener su lógica si no fuera porque a varios kilómetros de la sede de Gadisa tiene sus oficinas la mayor compañía española por valor bursátil, Inditex, que curiosamente cuida con mucho mimo a sus clientes al ser el líder textil mundial. No creo que una cosa esté reñida con la otra porque para eso se contrata gente especializada en esos temas. Ahí falta más “contrapreguntar” para lograr un titular interesante, viral y no pactado.

Como conclusión, aplaudo la iniciativa del programa “Cosa de Dos”, aunque, como fiel seguidor, echo en falta un mejor branding a través de diferentes canales sociales como YouTube, Facebook y Twitter, así como un despiece de los vídeos por temas que lo haga más “digerible” por la audiencia. Los entrevistados están poco aprovechados, incluso suponiendo que habrán acudido como un “favor” a La Voz. Pero se les puede sacar más sin hacerles pupa. Eso es algo que deben entender los empresarios gallegos y que los periodistas debemos fomentar, porque cuando se tengan que enfrentar a los medios o empresarios de otros países no recibirán este trato. Allí serán unos más y es mejor que se acostumbren cuanto antes. Su única defensa será su política de comunicación y hacer su trabajo lo mejor posible. Sobre todo esto último.

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