No hace falta ser un lince para reconocer que la expresión “dos caras de una misma moneda” no es algo disruptivo o algo out of the box. Lo sé. Pero es que, para lo que quiero explicar con este artículo, era lo más gráfico. Si hubiera nacido hace apenas unos segundos y no hubiera aprendido nada de este mundo, seguramente tendría que inventar esa expresión para decir lo que viene a continuación.

A mí hay dos cosas que me obsesionan con intensidad: la coherencia y el tiempo. Algunos pensarán: ¿pero qué tienen que ver ambas cosas? Aparentemente, poco o nada. Pero están más relacionadas de lo que parece. Empezaré por lo más obvio: el tiempo.

El tiempo suena cada vez más (y desde hace unos años) como el gran sustituto del dinero. La duda en estos momentos es cuándo ese relevo dejará de ser imaginación y pasará a ser realidad. Teniendo en cuenta la aceleradora digital y el incremento de la velocidad en los negocios, diría que esa transformación llegará relativamente pronto. ¡Y no me olvido del medio ambiente! La escasez de recursos naturales y verdes presionará hacia ese cambio.

Ahora es difícil imaginar un mundo sin el dinero tal y como lo entendemos. Pero trae al presente a un humano de hace 10.000 años. No creerá que estos papeles y monedas puedan valer algo. Y ambos seguimos siendo humanos. Pero no me desvío del tema.

El tiempo no solo es y será dinero. El tiempo es oportunidad, ganada y perdida. Y a las personas pocas cosas hay que nos duela más que perder tiempo. Porque sabemos que no estaremos aquí toda la vida, de momento. El tiempo, como antesala de la muerte, es el que se burla de nuestra inteligencia y nos recuerda cada día que vamos perdiendo.

Sin embargo, hay una forma de rentabilizar el tiempo y ganar un poco del terreno que nos quita cada día. Para ello, la mejor forma es hacer uso de la coherencia, porque evita tropiezos y aventurarse con algo que ya hemos experimentado y que sabemos que no lleva a ninguna parte…o que al menos ya sabemos dónde acaba.

Por tanto, la coherencia ayuda a no malgastar el tiempo. Debido a su gran utilidad, es un bien difícil de conseguir. Y también muy complicado de mantener. ¿Se puede ser coherente al 100%? ¿Es algo humano? ¿Es posible que nos venza la muerte porque no somos capaces de ser coherentes al 100%?