Con este pequeño apartado llamado Out Of The Box no quiero hacer otra cosa que mostrar una parte de mi pensamiento que se sale un poco de lo rutinario. Durante años he tenido miedo de mostrar esa dimensión porque supone dar a conocer una parte algo más íntima de mí. Empiezo a escribir este artículo en el vagón 2 de uno de los trenes que van de A Coruña a Santiago. Es la noche de San Juan. Por el camino, a un ritmo de casi 200 kilómetros por hora, veo cómo las casas y hogueras escupen humo, que acaban por envolver en una bruma artificial, creada por nosotros, las montañas bañadas por el manto de los árboles. Out Of The Box quizás nace precisamente para eso. Para escurrir ese manto blanco que reprime un poco los pensamientos más divergentes.

Galicia y los gallegos tenemos muchos calificativos. Uno de los que considero más acertados es el que considera que vivimos en una especie de mundo paralelo, tupido por una bruma perpetua. Sé que puede sonar a tópico pero, ¿es que nadie ha sentido que tenemos una capacidad mucho mayor de lo que realmente demostramos? No quiero entrar en temas de pasión galleguista e incluso nacionalista. En este artículo (y en la vida en general) siempre hablo con pasión de Galicia, pero no por afán de superioridad ni por desprecio a nadie. Ni por haber vivido encerrado en una burbuja de niebla. No se trata de nada de eso.

Creo que los países o pueblos, como suma de las personas (y más que la suma exacta) tienen una evolución humana. Tienen un período de infancia, adolescencia y madurez. Lo de la muerte no me atrevo a decirlo…quizás seamos inmortales como pueblo…o no. Por eso conviene ser orgulloso positivamente, sin hacer mal a nadie.

Yo siempre digo que Galicia, una vez que he visto otros muchos sitios, tiene potencial suficiente para ser una zona de referencia en muchos aspectos. En muchos. Incluso más de lo que se espera por su tamaño y cualidades demográficas. Con esto no quiero exaltar ningún sentimiento separatista. Solo quiero orgullo, orgullo de ser lo que queremos ser y de llegar a donde realmente queremos y podemos llegar. Quien vea en esto una amenaza es que sus complejos superan a su entendimiento y tolerancia. Y ese “quien sea” fracasará. ¿O ya lo ha hecho a la vista de las circunstancias?

Todos los artículos que voy a escribir sobre Galicia en mi blog y en Out Of The Box van a tener un denominador común. Todos ellos van a ir encaminados a sacar lo mejor de este pedazo de mundo (en todos los sentidos) que tenemos aquí. En dos ocasiones dejé una vida y futuro laboral prometedor en Madrid por volver a Galicia. Y no quiero que haya una tercera. Quiero que la tercera se desarrolle aquí.

El país gris

Para ello, he pensado que necesito pensar una Galicia diferente, pero que mantenga su esencia, su forma de ser. ¿Qué es lo que ha funcionado hasta ahora? ¿Qué es lo que puede funcionar en un mundo tan cambiante y para el que Galicia no supone más que eso, un pedazo de mundo que cuenta poco en las decisiones globales?

Mientras escribo este breve artículo pienso en todos aquellos que habrán pensado esto antes. Y también en los escépticos, en los incrédulos y en los que consideran que no sé lo que digo. Todo eso lo entiendo. Pero tiene que haber algo más. Tenemos que poder hacer algo más. Por nosotros. Por la gente que quiere saber de nosotros. Por el mundo que ha disfrutado hasta ahora de nuestra forma de hablar cantarina. Siempre nos ha gustado mucho el mundo. Siempre hemos caminado y navegado por él. Pero nunca hemos abandonado ese vínculo. Hay algo que nos atrae con fuerza pero que respeta que nos vayamos. ¿Acaso no es esa la mejor forma de ser libres y respetuosos al mismo tiempo? Yo nací la mañana de un lunes. El cielo era gris. Por eso huyo de posicionarme en el blanco o el negro. Pero no es solo una cosa mía. Creo que todos los que pertenecemos, de alguna u otra forma, a aquí, pensamos y actuamos siempre con un “depende”. Es lo más gris que se puede aspirar a ser. Y es un equilibrio razonable. Quizás este es el punto desde el que pensar esa Galicia diferente pero que no se pierda a sí misma.